Dos semanas en Florencia

Arrivederci Firenze!

Ayer por la mañana dejábamos atrás Florencia rumbo a Budapest, segunda etapa del viaje. Resulta increible lo rápido que han pasado los días, 16 nada menos, pero es que cuando uno está disfrutando el tiempo avanza demasiado deprisa. Estamos felices de haber aprovechado cada instante en multitud de aspectos: hemos recorrido la ciudad con calma, disfrutando de cada momento y descubriendo nuevos lugares que hasta entonces no habíamos visitado. Pero además, hemos tenido la oportunidad, gracias al Centro Machiavelli, de realizar dos semanas de curso de italiano en su escuela. Y esto ha sido lo que ha transformado estas dos semanas en algo excepcional y que nos ha hecho llevarnos un recuerdo imborrable de nuestra estancia en la ciudad que Hans Andersen definió como un completo libro ilustrado.

Florencia

Compartir momentos con hasta entonces desconocidos, que con su naturalidad y simpatía te calan  de tal manera que la despedida genera un nudo en la garganta. Quién sabe si nos juntaremos en alguna otra ocasión, pero lo que es seguro es que los llevamos muy cerca. Además, ahora más que nunca nos apetece conocer Japón, gracias a la guía turística que nos regaló Tomonori y a las ganas de descubrir más sobre esta fascinante cultura.

Cúpula brunelleschi

El primer fin de semana tuvimos la visita de Natalia y Dani. Con ellos subimos a la cúpula del Duomo, visitamos el Baptisterio, el Museo de Santa María del Fiore, hicimos mil fotos de la cúpula desde el Campanile de Giotto, disfrutamos de las vistas desde el Piazzale Michelangelo, del mercadillo artesano de Santa Croce y callejeamos hasta no poder caminar más. Algunos incluso se atrevieron con el lampredotto, mientras otras nos dedicábamos a las crêpês de Nutella.

Hemos recorrido de punta a punta los cuatro barrios del centro de la ciudad: San Giovanni, San Lorenzo, Santa Croce y Santa María Novella. Descubrimos en cada uno de ellos detalles que el año anterior pasaron desapercibidos y disfrutamos como uno más, turisteando todo lo que quisimos pero con la calma de saber que al día siguiente tendríamos la oportunidad de continuar callejeando.

Mosaico fiorentino

Nos adentramos en el Barrio de San Lorenzo y sus artesanos: visitamos la Scuola del Cuoio, donde trabajan el cuero y también un taller de Mosaico Florentino, donde tuvimos la oportunidad de hablar con los maestros, ver el proceso de tallado de la piedra en vivo y observar de cerca algunas de sus obras. No faltó una visita pausada a Santa Croce, donde están enterradas muchas de las grandes figuras de la ciudad, un paseo por Mercado de San Lorenzo, el de las Pulgas y el del Porcellino, además de un par de paradas gastronómicas en el Mercado Central.

Visitar la ciudad en navidad es un valor añadido. La decoración navideña está presente en casi todas las calles del centro y especialmente los últimos días, las tiendas estaban abarrotadas de gente comprando los regalos para estas fiestas… ¿quién dijo crisis? Las tiendas de lujo cada vez son más y caminar por Via Tornabuoni mirando los precios de los escaparates puede causar vértigo… más de un día vimos personas haciendo fila para entrar a Tiffany & Co ¡pensábamos que lo regalaban!

Florencia

Hemos dedicado tiempo a recorridos temáticos, como la visita al Palazzo Vecchio incluyendo algunas estancias secretas, seguimos los pasos de Robert Landon en Inferno, las huellas de Dante y su enamorada Beatriz, las inundaciones de Florencia en 1966 y algunos geocaches que encontramos por el camino. Otras veces descubrimos sitios por casualidad, como ocurrió el último día con el Giardino delle Rose y las obras del escultor Jean-Michel Folon o alguna curiosa historia sobre Buonarrotti. Y nos quedó tiempo para tomar el aperitivo en el Dolce Vita y seguir compartiendo momentos a la italiana, ¡concierto en el Ponte Vecchio incluido!

Concierto piano y coro en el Ponte Vecchio

Además, hemos visitado sitios que teníamos pendientes, como Orsanmichelle o San Miniato al Monte, desde donde gozamos de una de las mejores vistas de la ciudad. Hemos tenido incluso oportunidad de ver nutrias -que no ratas- nadando en el Arno y observar las diferentes tonalidades del río en función de la claridad del día. Imposible cruzar un puente sin detenerte a sacar un par de fotos, lo mires desde donde lo mires hay un rincón que te dice: párate. Tanto, que en ocasiones preferimos callejear por Oltrarno antes que salir a la orilla del río por temor a demorarnos demasiado… ¡Florencia es espectacular!

De nuevo fotografiamos muchas de las obras de arte urbano de Clet, y no sólo eso sino que tuvimos la ocasión de acercarnos hasta su estudio y conocerlo en persona. La sorpresa fue mayúscula cuando vimos que además, nos sigue en Instagram ¡a nosotros! Nos encantó su uomo comune en el Ponte alle Grazie.

Uomo comune

Paseamos por el lungarno fotografiando atardeceres, recorrimos Via Romana para comer pizza de la buena y averiguar el nombre de ese pan que tanto nos gustaba, la schiacciata. Vivimos mil momentos que quedarán para el recuerdo y en tantas ocasiones nos sentimos afortunados por haber podido disfrutar de esta experiencia, que comenzó como el prólogo de un viaje y ha terminado convirtiéndose en la estrella de estas vacaciones navideñas que apenas acaban de comenzar.

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2 Responses to “Dos semanas en Florencia”
  1. Betty

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